Prevención, diagnóstico precoz y abordaje de las hepatitis virales.

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Prevención, diagnóstico precoz y abordaje de las hepatitis virales.

En el día mundial de las hepatitis virales, la OMS quiere potenciar las medidas de salud pública y terapéuticas que ayuden a controlarlas.
Las hepatitis virales son infecciones que afectan especialmente al hígado. Casi todos los casos de hepatitis viral se producen por cinco virus (A, B, C, D, E).

Hepatitis A y E.

Las hepatitis A y E se trasmiten por vía fecal-oral y producen infecciones agudas. La hepatitis A ocurre en brotes epidémicos o casos individuales, por consumo de agua y alimentos contaminados (ej: marisco). En España, la hepatitis E tiene como vía de contagio más común el consumo de carne de cerdo o jabalí poco cocinada.
Ambas tienen un curso mayoritariamente benigno (1% de hepatitis fulminante), se diagnostican por métodos serológicos y en la hepatitis E, virológicos (RNA-VHE).

La hepatitis A, dada su alta prevalencia es causa frecuente de pérdida de horas de escolarización. Existe una vacuna de virus inactivado muy efectiva (seroconversión de 100% de casos, y persistencia de anticuerpos como mínimo 20 años). Está incluida en el calendario vacunal en Catalunya (dos dosis: 15 meses y 6 años). En 2026 se ha empezado a recomendar la vacunación con dosis única en España. Además, está indicada en grupos de riesgo y viajeros a zonas de endemicidad alta.

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Hepatitis B y C

Los virus B y C producen infecciones agudas, pero su característica principal es la cronicidad, llegando a desarrollar complicaciones como cirrosis y carcinoma hepatocelular. Las infecciones crónicas por hepatitis virales afectan a 400 millones de personas y causan 1,4 millones de muertes anuales. Sólo el 5 % de las infectados sabe que tiene la infección y menos del 1% tiene acceso al tratamiento.

En la hepatitis B la infección aguda se cura en más del 95% de casos, pero en un pequeño porcentaje pueden evolucionar a la cronicidad. Clásicamente su transmisión es percutánea pero otras formas de transmisión no percutánea (contacto sexual y la transmisión perinatal) son muy importantes. La transmisión perinatal es muy alta en países en desarrollo, y es la causa principal de perpetuación del VHB. Hay 290 millones de personas con infecciones crónicas por VHB en el mundo, responsables de 820000 muertes anuales.

La hepatitis C aguda muchas veces es asintomática y en alrededor del 80% de casos evoluciona a la cronicidad. Tiene una transmisión percutánea (ej. uso de drogas parenterales); desde el cribado de la sangre para VHC, el riesgo por transfusión es imperceptible. La prevalencia de infección por VHC era de alrededor del 1% en la mayoría de los países occidentales; la introducción de terapias efectivas la ha disminuido.

El diagnóstico de infección por hepatitis B se basa en la determinación de HBsAg (antígeno de superficie),
complementándose con otros marcadores serológicos y virológicos (DNA-VHB) que ayudan a establecer la fase de la enfermedad. En la hepatitis C, el diagnóstico se basa en la detección de anti-VHC confirmado por RNA-VHC (+) (infección activa). El diagnóstico precoz es una prioridad sanitaria para evitar la progresión del daño hepático y la transmisión. Para aumentar los diagnósticos precoces se está intentando definir a que grupos de población debe ofrecerse un cribado.

En la hepatitis B y C, en España la recomendación es hacer cribado en grupos de riesgo (institucione cerradas, prisiones, embarazadas, VIH, drogadictos, origen de un país con alta prevalencia); el cribado realizando una determinación cuando se acude a un centro sanitario (ej. urgencias) es una opción cuya eficacia y viabilidad se están estudiando. A la luz de estudios recientes en poblaciones de prevalencia baja, podría proponerse como estrategia coste efectiva el cribado poblacional en adultos, al menos una vez en la vida. En la hepatitis C es importante realizar RNA-VHC inmediatamente después de la serología positiva, evitando demoras y pérdidas de seguimiento En España, los inmigrantes de países con alta prevalencia tienen riesgo de infección por VHB y VHC; como están asintomáticos y no suelen acceder al sistema sanitario muchos no están diagnosticados. Es recomendable facilitarles el acceso sanitario y tratarlos o vacunarlos.

En las hepatitis crónicas existen vacunas y tratamientos para la hepatitis B y más del 95% de infectados con hepatitis C pueden curarse con tratamiento. El objetivo de la OMS de la eliminación de la hepatitis como un problema de salud pública para el año 2030 se puede lograr, con un mayor acceso al sistema sanitario facilitando prevenir y tratar a las personas afectadas.
 
En la hepatitis B crónica no existe un tratamiento curativo; con los antivirales orales disponibles (análogos nucleósidos/nucleótidos) se puede controlar la replicación viral, reducir la inflamación hepática y el riesgo de progresión a cirrosis y hepatocarcinoma. En un futuro próximo se dispondrá de nuevos fármacos (ej: oligonucleótidos antisentido) que ayudarán a conseguir la cura funcional (eliminación permanente de HBsAg y DNA-VHB).

La vacuna ha sido crucial para la prevención de la hepatitis B. Es una vacuna de HBsAg recombinante con una tasa de protección del 95-100%, que brinda inmunidad a largo plazo. Con la vacunación universal en recién nacidos ha disminuido la transmisión y prevalencia del VHB (En Taiwan del 9,8% al 0,6%). La cobertura mundial de la vacunación es del 46%; la OMS tiene como objetivo para el 2030 una cobertura del 90%; reduciría la prevalencia mundial del VHB a <0,1%, con una reducción del 90% de incidencia de nuevos casos. En España, se administra durante el primer año con coberturas del 94%. Ello ha disminuido las tasas de infecciones agudas y la prevalencia de HBsAg en niños menores 5 años del 0,2% en 2015 al 0,13% en 2020.

No existe una vacuna del VHC. Pero hay un tratamiento muy eficaz (agentes antivirales orales de acción directa) que erradica el VHC en más del 95% de casos. Ello ha permitido a la OMS fijar como objetivo la eliminación de la hepatitis C en 2030.

En España, con el plan Estratégico para el abordaje de la hepatitis C (2015), ha conseguido que hasta finales de 2025 se hayan tratado 172 414 personas con una tasa de curación del 95%. Con ello, la prevalencia de infección activa por VHC en la población general bajó al 0,12%. Este esfuerzo debe completarse hasta eliminar el virus. Quedarían por tratar unos 45000 casos; estimándose que unos 13000 aún no ha sido diagnosticados.

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Hepatitis Delta

EL VHD, es un virus defectivo que precisa del VHB para ser patogénico. En infectados por VHB tiene una prevalencia del 4,5%. Puede producir coinfecciones agudas, sobreinfecciones agudas o crónicas que empeoran el curso de la infección por VHB. Conviene hacer un diagnóstico precoz solicitando anti-VHD en todos los pacientes HBsAg (+). Están apareciendo nuevos antivirales efectivos contra VHD (ej: inhibidor de la entrada del VHD en el hepatocito).

Conclusión

En resumen, las hepatitis virales representan un importante problema de salud pública. La posibilidad de inmunización y de terapias altamente efectivas pueden hacer viable la eliminación de estas enfermedades, objetivo de la OMS para el 2030. Para ello es preciso que los sujetos de riesgo tengan acceso al medio sanitario y conozcan la existencia de su enfermedad. El día mundial de la hepatitis debe contribuir a este objetivo.

Dr. Víctor Vargas
Catedrático emérito de Medicina
Unidad docente “Vall d’Hebron”
Universitat Autònoma de Barcelona

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