29 de septiembre – Día Mundial del Corazón ❤️ Hígado graso y riesgo cardiovascular

El hígado graso y el riesgo cardiovascular.

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29 de septiembre – Día Mundial del Corazón ❤️ Hígado graso y riesgo cardiovascular

Cuando hablamos de salud cardiovascular, solemos pensar en factores como el colesterol, la hipertensión o el sedentarismo. Sin embargo, existe otro aspecto que también merece nuestra atención: la salud del hígado.

El hígado graso, una alteración cada vez más frecuente, no afecta únicamente a este órgano. Su presencia puede estar relacionada con otros factores metabólicos que también influyen en la salud del corazón y los vasos sanguíneos. Por eso, cuidar el hígado también puede formar parte de una estrategia integral para cuidar nuestra salud cardiovascular.

Con motivo del Día Mundial del Corazón, queremos explicar qué relación existe entre el hígado graso y el riesgo cardiovascular, qué factores pueden aumentar este riesgo y qué hábitos pueden ayudarnos a proteger tanto nuestro hígado como nuestro corazón.

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Hígado graso y riesgo cardiovascular: 

Una relación que conviene conocer.

El hígado graso, especialmente cuando está relacionado con alteraciones metabólicas, suele aparecer junto a factores como obesidad abdominal, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión y alteraciones del colesterol. Esta combinación hace que la salud del hígado y la del corazón están mucho más conectadas de lo que parece.

De hecho, en las personas con enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD), la enfermedad cardiovascular constituye una de las principales causas de enfermedad y mortalidad. La relación no significa que tener hígado graso provoque automáticamente un infarto, pero sí que puede actuar como marcador de un perfil metabólico que merece una valoración cardiovascular.

¿Por qué están relacionados?

El vínculo tiene que ver, en buena medida, con procesos metabólicos compartidos. La resistencia a la insulina, la acumulación de grasa visceral, la alteración de los lípidos y la inflamación pueden favorecer simultáneamente la acumulación de grasa en el hígado y el desarrollo de aterosclerosis.

Por eso, ante un diagnóstico de hígado graso, no debería mirarse únicamente el estado del hígado. También es importante revisar presión arterial, glucemia, colesterol y triglicéridos, peso y perímetro abdominal, además de otros factores de riesgo cardiovascular según las características de cada persona.

Un mensaje importante

Cuidar el hígado también puede ser una oportunidad para cuidar el corazón. La alimentación saludable, la actividad física regular, el control del peso cuando existe exceso de peso y el adecuado tratamiento de factores como la hipertensión, la diabetes o la dislipidemia forman parte de una estrategia común para reducir el riesgo metabólico y cardiovascular.

Hígado graso ≠ enfermedad cardiovascular, pero sí puede ser una señal para mirar más allá del hígado y evaluar de forma global la salud metabólica y cardiovascular.

❤️ Un mismo objetivo: cuidar de ti

En este Día Mundial del Corazón, queremos recordar que las decisiones saludables que tomamos cada día pueden beneficiar a diferentes partes de nuestro organismo.

Alimentarnos mejor, mantenernos activos, evitar el tabaco, moderar el alcohol y prestar atención a las señales de nuestro cuerpo son pequeños pasos que pueden contribuir a nuestro bienestar.

Cuida tu corazón. Cuida tu digestión. Cuida de ti.

En Endos Medicina, trabajamos cada día para acompañarte en el cuidado, prevención y diagnóstico de tu salud digestiva.

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